El miércoles fue el día D. Me levanté bien temprano por la mañana, excepcionalmente me peiné y me puse un poco de raya en el ojo. Quería adecentarme una mijita para el día orlero. Ni granos, ni manchas rojas de los nervios. Mi cara estaba normal.
Primero pasé por una mesa dónde apoquiné una cantidad de pasta indecente para una maldita foto, bueno dos malditas fotos, una con birrete y otra sin. Le pagué, me dio un ticket...como si estuviera en el mercado, vamos.
Durante la espera estaba de cachondeo, hablando con un compañero, muchas risas al ver al fotógrafo diciendo a otras compañeras cosas como: "buena chica lo has hecho muy bien", "así me gusta, sonriente", "te has portado muy bien", "venga cariño una sonrisa".
Le advertí a mi compañero que como me dijera "buena chica" le tiraba el birrete a la cabeza.
Sin casi darme cuenta me encontré con una toga puesta y un tipo delante de mi esforzándose en recolocar mi pelo, el cuello de mi camisa y todo aquello que no estuviera en su sitio.
Yo seguía partiéndome de risa con mi compi, éste no había llevado camisa y le colocaron una con corbata incluida que le llegaba a la altura del ombligo. Muy cómico.
En esas estábamos cuando el fotógrafo me llamó y me hizo sentar en la silla. Me preguntó algo que me dejó flipando:
- ¿tu novio es celoso?
- No
y entonces empezó a toquetearme el pelo, la posición de mi cara y demás...
- Yo tampoco soy celoso - añadió con una sonrisa picarona
arghhhhhhhhhhh..
En fin, salí seria en la primera foto con cara de "vete a cagar tío" pero ...entonces dijo las palabras mágicas:
- Ey, que estás enfadada conmigo?
Y me reí como una boba...y CLICK hizo la segunda foto, la foto definitiva de la orla.
Después otra con el birrete...sonriente para que el tipo terminara cuanto antes.
Y ya está, no las tendré conmigo hasta el día de la graduación, en junio o por ahí.
chan chan chaaaaaaaaaaaaaaaaan