jueves, 29 de marzo de 2018

Mi bebé no camina con 19 meses

Si has llegado hasta aquí buscando "mi bebé no camina..." bienvenido. Yo también pasé por ello. Te voy a contar mi experiencia y espero que esto ayude a quitar hierro al asunto. Seguro que tú estabas más o menos tranquilo/a con los progresos de tu hijo/a y de pronto la gente a tu alrededor te empezó a preguntar:"¿pero todavía no camina?" "¿No gatea aún?", "Pues mi hijo con 7 meses gateaba y con 9 meses ya caminaba y el hijo de la Toñi, sí, sí, la hija de Manoli, pues su hijo con 12 meses, justo el día de su cumple dio sus primeros pasos". Y así una y otra vez y tú contestas que todavía no, y ya se te acaban las ideas. Hasta los 18 meses hay margen para que el niño camine, más allá habría que consultar, pero hay margen. Igual un niño con 11 meses da sus primeros pasos y hay otro que apura hasta los 18 meses. No hay que apurarse, caminar caminará eso seguro (siempre que se haya descartado algún problema).



En mi caso mi hija apuró hasta el último día. Cuando justo cumplía diecinueve meses se soltó y empezó a andar con una seguridad pasmosa y desde ese día no ha parado. Se ha caído poquísimas veces, las podemos contar con una mano. Es asombroso porque no te lo esperas, de pronto está gateando y al momento camina. Así que si has llegado aquí por esto solo quiero decirte que tranquilidad y paciencia. Todo llegará. Prometido. Verdad verdadera. 



Aquí en Inglaterra a los niños no se les visita, solo para las vacunas. No es como en España que vas yendo al pediatra y a la enfermera y van pesando al niño y viendo como progresa. En nuestro caso, a  la pequeña la seguía el pediatra por otros motivos de salud y aproveché para preguntarle por el tema de caminar y me dijo que me relajara, que si vas viendo progreso, primero rueda, luego gatea, se agarra a los muebles y va desplazándose  de un lado a otro así quiere decir que va avanzando y en algún momento caminará. Ánimo, no tengas prisa que una vez arrancan ya es un no parar.

martes, 6 de febrero de 2018

Por fin he visto el final de GIRLS (SPOILERS A TOPE)



Un año después de que terminara GIRLS por fin la he podido terminar. La maternidad ha hecho que aplazase algunas cosas, entre ellas seguir series que me entusiasmaban.  Hace unos días vi que tenía la opción de ver toda la serie en mi televisión y así he podido ver las dos últimas temporadas que son las que me faltaban. Comencé a verla un poco antes de venirme a UK y después la seguí viendo con mis compis de piso aquí en England. 

No tenia ni idea de cómo iba a terminar, aunque parezca mentira no he leído nada en todo este tiempo. De verdad, he estado muy desconectada de todo en general. Y solo puedo decir que me encanta el final, me encanta como dejan la historia, me encanta todo. Es que esta serie no podía terminar en plan cuento Disney con final mágico y feliz, era una serie que reflejaba la cruda realidad así sin anestesia y así es como tenía que terminar. 

Refleja perfectamente la amistad, que no todas duran para siempre. Todo cambia al cabo de los años y los que eran tan amigos dejan de serlo y de todos los amigos que tenías puedes contar los verdaderos con una mano. Aparte sus vidas van en direcciones distintas aunque todas tienen algo en común, todas intentan encontrar su camino. 


Por otro lado, no voy a negar que la maternidad de Hannah no me sorprendiera. ¿Un personaje tan egoísta y tan egocéntrico como Hannah Horvath al cuidado de un bebé?


Pellízcame que no me lo creo. Me acaba convenciendo, al final su madre en el último capítulo le pone las pilas a Hannah para que se entere de que así es la maternidad y que espabile. Le abre los ojos y es lo que todos deseamos hacer desde el comienzo del capítulo, dan ganas de gritarle y decirle que ya nada será igual, que cada día es una nueva aventura, que nadie dijo que fuera fácil y que hay que ponerse las pilas. No hay espacio para derrumbarse cuando otro ser depende de ti. 

domingo, 4 de febrero de 2018

Acoso

Hacía meses que la idea de escribir esta entrada me rondaba la cabeza, pero no terminaba de decidirme a resucitar este moribundo blog. Hace unos días acabé entrando en mi Pescao, Boquerones y Calamares de mi coraçao y vi que tenía nuevos comentarios para moderar. Me encontré con varios comentarios que no dejan indiferente y por fin decidí escribir este post y hablar sobre el acoso que sufro desde hace unos años. Lo he sufrido en silencio como se sufre cuando las almorranas aparecen en el embarazo para dar por saco, como esa china que molesta dentro del zapato pero tú sigues andando por no pararte en medio de la calle a sacarte el zapato, como es...bueno ya me entendéis. 

Me asombra que un blog tan de estar por casa cómo es este, abandonado en estos momentos (la última entrada la escribí hace año y medio) pueda generar tanto odio hacia mi persona y las personas a las que más quiero. 

Os voy a dejar unas muestras para que veais las bellas palabras que me dedican.

Hay algunos comentarios que son directamente insultos hacia mi y mi profesión.

Este viene con clase de gramática incluída, gracias. 


Lo de hablar sin saber es parte de la marca España, decir que
las enfermeras inglesas son como las auxiliares en España tiene tela.
Nunca antes había sido tan autonóma en mi profesión como lo soy ahora
y sí, aquí se le dan mucha importancia a los cuidados básicos porque
son responsabilidad de enfermería por mucho que a algunas les pese.  
Pasamos ya a los comentarios sobre mi hija que no tienen desperdicio, desprenden maldad por todas partes.

Desear eso a un bebé es de ser muy mala persona. 



Ah, que también eres homófoba, genial. 


¿Llamar mierda a un bebé? Creo que no hace falta decir nada más. 


Que alguien me diga de qué hijos me he reído yo...Ay madre. 
¿Trozo de carne? Pero qué...


Este comentario que viene a continuación fue a raíz de un post que hablaba sobre mi antigua vecina de 90 años a la que admiraba, jamás me metí con ella, pero esta persona ve todo lo contrario claro. 



Y dale con lo de la sanidad, pero qué pesada...

Y para terminar dos frases maravillosas:

Es cierto, no ez de color de roza, dime cuando he dicho lo contrarioz
Buen rollito, guapi

Ya lo sé, ya lo sé, DO NOT FEED THE TROLLS pero es que no lo he podido evitar. Repito, me fascina que un blog que está tan de capa caída como este y mi persona susciten comentarios así tan cargados de amor y buen rollo. Feliz año 2018 a todos y que las buenas vibraciones os acompañen. Muajajaa. 

viernes, 8 de julio de 2016

Cómo pedir el Child Benefit


En Inglaterra cuando tienes hijos tienes derecho a diferentes ayudas económicas según tu situación. Evidentemente personas que se encuentran desempleadas, con ingresos bajos o por ejemplo madres solteras van a tener más ayudas que otras personas. Todo el mundo puede pedir el Child Benefit, es el básico, da igual tus ingresos o situación. Nosotros no entramos en las demás ayudas porque trabajamos y tenemos unos ingresos medios así que decidimos pedir el Child Benefit.

En la web del gobierno hay un formulario. Se imprime y se rellena con los datos. Una vez completado tenemos que enviarlo por correo postal junto a la partida de nacimiento del hijo que se obtiene el día que inscribes al niño en el registro. 

A nosotros nos tardaron dos o tres semanas en contestar aunque pueden tardar hasta doce. Una vez te lo tramitan llegan dos cartas, una que te dice si te conceden la ayuda y si está todo correcto y en la otra carta te devuelven la partida de nacimiento. 

Lo que te corresponde son 20,70 libras a la semana, unos 24 euros, esto es igual para todo el mundo. Creo que la cantidad baja si tienes dos hijos. Te pagan doble pero menos cantidad, unas 13 libras. 

Aunque no quieras la ayuda te dicen que rellenes el formulario porque así tu hijo queda registrado para el número de la seguridad social y si estás en paro como que esta ayuda cotiza para la pensión de jubilación. 

miércoles, 6 de julio de 2016

Las fotografías de Vivian Maier llegan a España

Vivian Maier trabajó toda su vida como niñera. Ella era aficionada a la fotografía aunque reveló muy pocos carretes ya que no tenía dinero suficiente y el poco dinero que tenía lo prefería gastar en comprar más rollos de película para así poder seguir haciendo fotos. 


Descubrí a esta mujer gracias a mi amigo JL., que me recomendó ver el documental que había sobre su vida y la verdad es que su historia engancha. 

Título del documental
Era una mujer enigmática entre otras muchas cosas. Las diferentes familias con las que convivió hablan sobre ella en el documental y no coinciden en cosas esenciales cuando intentan describirla. Es curioso, es como si hubiera sido cien personas diferentes. También grabó en vídeo algunos cortos y coleccionaba esquelas de los periódicos. Nunca tuvo mucho dinero, ganaba lo justo trabajando de nanny, no murió en la absoluta pobreza porque algunos de los niños a los que cuidó ya siendo mayores le pagaron el alquiler de un piso hasta que falleció. 



Cuando Vivian murió quedaron todas sus pertenencias sin dueño, no tenía familia, así que todo se subastó. Por lo visto había muchísimas cajas llenas de rollos de películas que fueron descubiertas por el artista John Maloof que compró las cajas por muy poco dinero. Aquello parecía que no valía nada sin embargo al revelar las fotografías descubrieron el gran talento que tenía Vivian. Ella se dedicó a fotografiar sin descanso a personas por la calle mientras paseaba a los niños que cuidaba. Cualquier momento parecía bueno para hacer fotos y eso hizo, fotografiar sin parar aún sabiendo que iba a ser imposible verlas más tarde.  La mayoría de veces hacía las fotos sin que la gente se diera cuenta. 


Actualmente hay una exposición en Madrid  y en Barcelona de algunas de sus fotografías. Me muero de ganas por ir pero hasta octubre no puedo viajar a España, así que por favor, los que podáis id a verla, yo no dudaría. Si no podéis ir, no os lo penséis e intentad ver el documental o  ver sus imágenes, muchas de ellas aparecen cuando la buscas en google.


martes, 5 de julio de 2016

¿La lactancia materna es algo natural y sencillo?

Mi respuesta a la pregunta del título es sí y no. Ahora explicaré el porqué. 

Hacía tiempo que quería escribir una entrada sobre la lactancia materna. Tiempo atrás decidí que si alguna vez tenía hijos quería alimentarlos con leche materna, puede ser que fuera cuando estudiaba la carrera o a lo mejor cuando acompañé a mi prima a grupos de apoyo a la lactancia o en ambas ocasiones. Recuerdo aquellas charlas en un centro cívico del barrio, muchas madres con sus hijos, de todas las edades. Desde recién nacidos a niños de cinco años. Ella tenía problemas con el agarre y tuvo grietas a causa de esto, en esas reuniones le corrigieron la postura, le dieron apoyo emocional y a partir de ahí todo fue como la seda. 

No os voy a relatar las múltiples ventajas para el bebé ( y la madre de paso) de la lactancia materna, todos las hemos escuchado alguna vez, yo me quedo con una de ellas: siempre está el alimento listo y no hay que andarse con biberones, botes de fórmula, termos...

En mi caso puedo decir que el parto fue un camino de rosas en comparación con el inicio de la lactancia. La tuve piel con piel esas primeras horas tan importantes tras el nacimiento. De hecho la tuve encima mío casi todo el tiempo ya que no la separaron en ningún momento de mí. La pequeña estuvo muy adormilada las primeras 48 horas y eso no ayudó mucho. Por lo visto entra dentro de lo normal que estén así dormidos porque están cansados del parto. También entra dentro de lo normal que prefieran un pecho sobre el otro, normalmente les gusta más el izquierdo porque escuchan los latidos de tu corazón, pero en mi caso es que al derecho no lo quería ver ni en pintura. ¡Qué desesperación! Así que tenía a un bebé dormido que cuando se despertaba solo se enganchaba a una teta (mal y no siempre, por cierto) y la otra teta no la quería ni ver.  Las matronas tuvieron una paciencia infinita. Una de ellas se tiró conmigo toda la noche, probando diferentes posiciones, que si estirada en la cama, que si posición de rugby, sentada...en fin, intentamos engañarla colocándola en la misma posición para los dos pechos para ver si así enganchaba y tampoco. Puede ser que fuera una dormilona pero no tonta. 

Yo estaba preocupada porque sabía que tan pequeños podían tener una bajada de azúcar, la matrona le miró eso y estaba un poco baja así que me enseñaron a sacarme el calostro y ellas se lo daban con jeringa allí delante mío. Era unos pocos mililitros pero suficientes ya que en sus primeros díasel estómago de un bebé tiene el tamaño de una cereza. En teoría me iba a casa 24 horas después de haber parido pero yo veía una cuesta arriba infinita y me dijeron que me quedara otro día más para ver si arrancábamos con la teta. Al día siguiente se enganchaba a una teta, algunas veces me la enganchaba mejor otras peor, y a veces se soltaba, a veces chupaba pero yo no podía estar más en el hospital. Quería volver a casa. Me dijeron que si me quedaba nos trasladarían a una habitación con otras madres y yo sabía que las enfermeras iban a ir de culo en esa área del hospital y que no iban a tener tiempo de estar mirándome el enganche así que decidí irme a casa con una teta buena y otra maldita, así es como la bauticé los primeros días. 

Esa noche fue de las peores. Le di (una) teta por la tarde y antes de dormir, pero a las dos de la mañana no paraba de llorar, no se quedaba contenta, me dolían los pezones, el pecho maldito me dolía un montón, estaba AGOTADA de no haber dormido en 48 horas, no podía más, así que le dimos un poco de fórmula de esos biberones que ya vienen preparados y que solo hay que calentar. Se lo dimos y durmió 3 horas del tirón. Jamás en mi vida me había sentido tan culpable. La vi empachada, había echado un poco y en mi cabeza resonaban dos palabras: malamadre malamadre malamadre. Y aquí en este punto quiero aclarar que no soy una radical prolactancia. Pienso que lo importante es alimentar al bebé, como sea, con leche materna o artificial, cada cual que escoja lo que más le plazca, pero en mi caso había escogido y no estaba saliendo bien. Mi familia por whatsapp me decía que eso "sale solo" y a mí eso en vez de ayudarme me hundía más. ¿Por qué se supone que algo que es natural y sencillo me estaba costando tanto?. ¿Por qué me sentía mal al darle fórmula?. Y entonces pensé que si acababa dándole fórmula al final de todo ¿por qué me tenía que sentir mal? al fin y al cabo le estaría dando de comer. Pero me vi sola sin información. Mil preguntas surgieron. ¿Qué necesito para preparar biberones? ¿hay que comprarse un esterilizador? ¿qué cantidad de fórmula hay que darle?. Había leído tanto sobre lactancia y tan poco sobre fórmula que se me venía todo encima. 


En fin, ese día por la mañana llamé a las matronas (podía llamar en caso de crisis total). Tenían que venir a verme ese día a casa, es protocolo, pero yo les pedí por favor que vinieran pronto, que necesitaba ayuda. Debió escucharme desesperada porque a las nueve de la mañana la tenía allí. Me lié a llorar como una tonta y le expliqué la odisea que había sido mi noche. Decir que por la mañana más calmada le volví a dar teta y cuando llegó la matrona la niña estaba dormida plácidamente y feliz. Pensé, tonta de mí, que me iba a echar bronca por haberle dado biberón. Me dijo que hiciera borrón y cuenta nueva que todo tiene solución. Eso me iluminó el túnel. Necesitaba quitarme esa culpabilidad. Ella no me podía ayudar porque la niña estaba dormida y recién comida. El caso es que ella llamó a un grupo de apoyo de lactancia y les dijo que vinieran sí o sí ese día porque sino perdían a otra madre que daba el pecho. A las 14 horas estaba la asesora de lactancia en mi salón. Al verme colocar a la niña me dijo que lo hacía bien, que solo tuviera paciencia, que lo iba a conseguir. Parece una tontería pero era lo que necesitaba. Que me dijeran que podía y que costaba al principio pero que se puede. 

Resumiendo, fue una pesadilla. Me sentí presionada, aunque ahora lo pienso y todo estaba en mi cabeza. Yo creo que me sentí tan frustrada porque pensé que iba a ser más sencillo, en el sentido que se supone que es algo natural, me faltó que alguien me dijera en esas primeras horas que no, que es algo que se tiene que aprender. Como cuando aprendes a montar en bicicleta o a atarte los cordones. Puede que los bebés nazcan sabiendo succionar pero las madres tenemos que aprender a lactar y a unas nos cuesta más que otras. 

Ahora llevamos dos meses y sin problemas, pero con esta entrada quiero animar a futuras madres (si alguna me lee) que no tiren la toalla si es que lo que quieren es dar el pecho, que con el calostro de los primeros días es suficiente (aunque parezca que hay poca cantidad) y que el dar de pecho es algo que se aprende y se perfecciona y que requiere mucha paciencia y mucho amor. 

Si queréis información sobre lactancia la mejor para mí es albalactancia. Tienen también una página en facebook donde resuelven dudas.