miércoles, 13 de octubre de 2010
Lucha contra el cáncer
martes, 16 de febrero de 2010
¿Qué cantidad de pasta dentífrica debemos usar en el cepillado?

lunes, 18 de enero de 2010
He sufrido un accidente con riesgo biológico
martes, 25 de agosto de 2009
La cuarta historia del taller de escritura
Cómo ya os comenté hace unas semanas, estuve haciendo un taller de escritura intensivo durante un mes. Terminé hace un par de semanas y la verdad es que el balance ha sido positivo, estoy contenta aunque me he quedado con ganas de más por supuesto, se hace corto. Quizás cuando mi bolsillo esté más recuperado me apunte a uno de tres meses.
A continuación os dejo última historia que me saqué de la manga (el que lea mi blog puede encontrar alguna similitud con mi vida real, pero es sólo eso, un parecido, lógico porque las historias surgen de diferentes fuentes y la que me pilló más cerca fue mi propia experiencia, (la de la bursitis) aunque no tiene nada que ver conmigo, el personaje es un personaje...)
BURSITIS
Anabel iba por la calle más concurrida de su barrio, se dirigía a la parada del autobús
más cercana a su casa con cara de pocos amigos. En un momento indeterminado del día anterior comenzó a notar un pinchazo muy intenso en la planta del pie derecho que fue aumentando con el paso de las horas hasta hacerse insoportable. Por eso iba caminando de esa forma tan extraña, sólo apoyando la punta del pie, medio cojeando. Al principio no le hizo caso al pinchazo, cómo a todo lo que tiene que ver con su salud, pensó que “ya se pasaría” y ni se le pasó por la cabeza acudir a un especialista. Sólo cuando el dolor le robó el aliento y no la dejaba apoyar el pie con normalidad decidió de mala gana que la viera alguien. Anabel es de esas personas que cree que si vas al médico siempre te van a encontrar algún problema.Al llegar a la parada de autobús, divisó a una vecina de su hermana que conocía desde hacia tiempo. No tenía ganas de hablar con ella. Hacia un mes más o menos que se la encontró en el portal cuando fue a visitar a Petra, su hermana mayor. No le quedó más remedio que entablar una pequeña conversación por puro compromiso. Que si hace buen día, que si aprieta el calor, que qué tal tus hijos, y un largo etcétera. Después la vecina le propuso acudir a una reunión de tupperware que estaba organizando. Le dijo que se lo pensaría, que a lo mejor ese día tenía algo que hacer, que lo miraría, que no estaba segura. Esas reuniones no le gustan, tampoco las de las excursiones del imserso. Siempre aparece una mujer o hombre con la sonrisa forzada que se sube a una tarima y con la ayuda de un vídeo o una pizarra da una charla sobre tupperwares, colchones, cojines ergonómicos o lo que sea. Después te regalan algo, cinco litros de aceite, jamón,...pero poniéndote en el compromiso de comprar alguno de sus productos. No aguantaba esa presión. Por eso, desde aquel encuentro inesperado en cuanto la ve por la calle cambia de acera, disimula y gira la cabeza, se mete en alguna tienda si la ve girar la esquina...y claro esto se complica viviendo en el mismo barrio. Por suerte Juana, la vecina plasta, estaba buscando algo en el bolso, al otro lado de la marquesina y no vio a Anabel que se escabulló rápidamente aprovechando su despiste. En lugar de coger el autobús que la llevaría directamente a la podóloga, prefirió ir a la parada de metro más próxima, y aunque tuviera que hacer tres transbordos y tardara mucho más, valia la pena, todo con tal de no toparse con la plasta y tener que darle una respuesta.
Decidió acudir a la podóloga a la que le había llevado su madre cuando era pequeña para ponerle plantillas por tener el pie algo plano. Mejor ir a un especialista conocido que probar con otro nuevo. No había pedido hora y esperaba que la atendieran a pesar de ello. Tenía muchas ganas de llegar a la consulta, por eso caminaba deprisa con un estilo que recordaba a Chiquito de la Calzada.Cuando llegó su cara era un poema que conmovió hasta a la impertérrita secretaria. La expresión de su cara era el fiel reflejo de todo lo que había tenido que caminar para llegar hasta allí, en total había tenido que cambiar de línea de metro en tres ocasiones. Además cuando llegó al andén de la línea amarilla se encontró que había una avería en algún convoy (o al menos eso decía una voz metálica por megafonía) y al final tuvo que esperar 20 minutos. Además el metro la dejaba algo apartada de la consulta y tuvo que caminar un buen trecho. Hacia calor y estaba sofocada por el esfuerzo, caminaba con mucha dificultad. De pronto se percató de que su memoria le había jugado una mala pasada y había tomado la dirección equivocada. Cuando se dio cuenta ya había cruzado tres manzanas que tuvo que deshacer para llegar al consultorio de Lourdes Marín. Recordaba aquel nombre desde niña y no sabía porqué. Lourdes Marín, la podóloga.
Por suerte o por desgracia Lourdes la atendió enseguida y no sólo bautizó con el nombre de bursitis a su dolor sino que le encontró una ligera escoliosis, un pie cavo, la pelvis mal colocada, la rodilla izquierda ligeramente rotada hacia el interior y alguna cosa más que la volvieron a dejar con cara de pocos amigos. Encima la tal bursitis que le había amargado durante los dos últimos días era una inflamación que se marcharía con reposo, paracetamol y mucha paciencia. Lo que ella decía “ya se pasaría” y encima había acudido allí para que le encontraran más problemas, su teoría se volvía a confirmar.
Y estas son algunas de las cosas que me dijo la profesora de este último texto:
Por otro lado, y como resumen de la evolución de tus textos durante el curso, tus textos cada vez están más elaborados, más visibles y concretos (aunque ya eran bastante visibles y concretos al principio), y, lo que es más importante, con este último has conseguido que la historia comience con la primera frase, al iniciar el texto con el personaje y ponerlo en movimiento. Así que a partir de ahora tienes que trabajar en el conflicto de los personajes para conseguir, poco a poco, estas estupendas historias que se asoman a cada uno de tus textos.
(la profe me dijo que en los otros textos el conflicto, el "tema" de la historia comenzaba muy al final, cuando estaba la historia a punto de terminar...vamos que dedico mucho tiempo a los preliminares xD)
Desde mi punto de vista, el personaje de Anabel nos presenta a una persona que no solo piensa que si vas al médico siempre te van a encontrar algún problema, ese pensamiento lo aplica también para el resto de su vida. ¿Qué nos dice esto de Anabel? Que no se atreve a afrontar determinadas situaciones, podríamos decir que las evita, porque piensa que lo único que va a encontrar, o lo que le van a proporcionar esas situaciones, son problemas.
y esto también:
Muy bien, Carmen, has presentado al personaje observado como frío e indiferente al principio del texto, aunque entrañable y al que se le toma cariño, al final.
El tercer texto me salió fataaaaaaaal, y claro comparando, este era un texto más pasable jaja. Ya me diréis que os parece. O me podéis decir que este post era un tocho y habéis pasado de leerlo, no importa muajajajaja.
Bezozzzzzzz
lunes, 27 de julio de 2009
Sexo duro alemán
He puesto ese título de post para que entréis todo flipados e intrigados jajajajajajajaja. ¿Lo he conseguido? Yo creo que sí, viciosillos...xD
Se llama Maria Luisa aunque nadie la llama así. En casa para todos es Luisi y en su pueblo, Mari. Uno de los pretendientes de su juventud la llamaba Marilú, aunque este es un secreto que ella guarda celosamente en su corazón, no se lo ha contado ni si quiera a Mauri, su esposo.
Sólo pudo estudiar tres cursos en el colegio porque eran muchos en casa y tenían que trabajar. Asegura que era muy buena estudiante y que le hubiera gustado seguir aprendiendo. Sabe leer, escribir, sumar y restar. Lamenta no saber multiplicar, “la cuenta de la vieja” a veces se hace pesada.
Se ha pasado media vida cosiendo, limpiando, cocinando para todos, cuidando de los mayores y además trabajando fuera de casa. Su hija mayor la llama “todoterreno” porque sabe hacer y hace casi todo lo que se proponga.
Con la llegada de la jubilación se dispuso por fin a disfrutar del día a día, de vivir con algo más de calma.
Ahora mismo está sentada en el salón, sus manos reposan en su regazo, así le duelen menos. El paso de los años se puede leer en ellas. Lleva gafas y el pelo cano, sin teñir pero no lo lleva lleno de caracolillos como muchas de sus amigas porque no le gusta. Tiene casi 80 años.
Poco tiempo pudo disfrutar de su escaso tiempo libre con sus hijos, nietos, Mauri y las amigas del barrio. Apenas pudo viajar en esas excursiones de “abuelos”, ni salir a tomar un café con sus amigas las veces que hubiera querido, poco pudo disfrutar de los juegos de sus nietos en el parque. No pudo hacer todo lo que hubiera querido porque un día, mientras cortaba cebolla en la cocina para hacer pisto, se desvaneció, sintió que la pierna derecha no le respondía, ni el brazo derecho se sostenía, no podía articular ni una palabra. El cuchillo cayó al suelo y ella con él. Allí se quedó echada en el suelo lo que le parecieron siglos.
Después de ese incidente, se han sucedido muchas visitas a médicos, hospitales y fisioterapeutas y por último el centro dónde ahora vive. Se encuentra en el salón, con sus manos artrósicas sobre sus piernas. La visión que tiene desde la esquina dónde está sentada nunca deja de impactarle. Ancianos sentados en sus sillas de ruedas, a muchos les cae la baba por la comisura de los labios, otros se lamentan, algunos propinan insultos a cualquiera que pase por su lado. Los hay que tienen temblores y tics y los que se pasan el día hablando de situaciones que nunca sucedieron.
Lo único que le hace olvidar dónde está por unos segundos, el sentimiento de ser una carga y la tristeza de no poder articular correctamente ni una palabra es la visita diaria de su marido. Le parte el corazón no poder vivir con él. A diferencia de otras parejas que conoce ellos todavía se quieren como el primer día. Mauri, puntual, llega a media tarde para estar con ella hasta la hora de irse a dormir.
No hablan, pero no porque ella no pueda, apenas hablan porque se entienden con sólo mirarse y cogerse de la mano. Cuando se despiden una parte de ellos se queda con el otro. “Hasta mañana” intenta decir Luisi a su marido que ya se va alejando por el pasillo.
carmncitta
Bezozzzzz
martes, 12 de mayo de 2009
Hoy es el día internacional de la enfermería

Madre de la enfermería moderna
Destacar que su participación en la guerra de Crimea fue crucial y un éxito absoluto ya que mejorando las condiciones de vida de los soldados heridos, disminuyó notablemente la mortalidad (de un 40% a un 2%!!!!!).

porque los soldados heridos y los enfermos
la recordaban pasando entre las camas por las
noches, vigilando que todos estuvieran bien.
Florence Nightingale, ejemplo de lucha y vocación solidaria, murió el 14 de agosto de 1910.
Creo que es importante recordar esto, de vez en cuando, aunque sea un día al año para seguir luchando por la profesión. Una profesión que todavía está poco valorada y reconocida y no siempre bien pagada (que sea vocacional no significa que se haga por amor al arte). Que a todos nos gusta que nos cuiden cuando estamos enfermos, o no es verdad?
Bezozzzz
*por eso no he tenido clase hoy.
miércoles, 18 de marzo de 2009
Hacer abdominales provoca incontinencia urinaria en las mujeres
Nos dijo que hay que hacer deporte, claro, pero que en el caso de las mujeres hacer abdominales no es bueno. Me explico, es bueno, claro, te quedas con el vientre plano y firme, pero a largo plazo es perjudicial, porque puede ser causa de pérdidas de orina.
Al realizar abdominales, se produce una presión en la cavidad abdominal que "empuja" el suelo pélvico. Esto no es nada bueno, ya que esa presión debilita toda esa musculatura que sostiene la vejiga, el útero, intestino...
Además de los abdominales, los ejercicios de "salto" o de "impacto", también son negativos para este tema (la profe nos puso el ejemplo del aerobic. sorprendente, verdad?). Lo que recomendó esta mujer fue la natación, el deporte más completo, sin duda.
Y es que los abdominales, son un ejercicio pensado para los hombres, pero no para las mujeres. No sólo no se recomiendan después del parto (cuando el suelo pélvico está todavía más débil) sino a todas las mujeres, jóvenes y no tan jóvenes, a las que el tema de la incontinencia les puede parecer algo lejano y que no les afectará.

Por eso es muuuuy importante tener el suelo pélvico 'fuertote'. ¿cómo podemos ejercitarlo? Pues con los ejercicios de Kegel. Los podemos hacer mirando la televisión, cocinando, escribiendo en el blog, en el autobús, en el trabajo, etc. No hacen falta aparatos, ni ropa especial. Lo podemos hacer todas las mujeres, independientemente de la edad.
Consiste en contraer y relajar
¿Cómo sé que musculatura es y si lo estoy haciendo bien? Cuando
Con estos ejercicios no sólo se previenen las pérdidas de orina, sino que también son beneficiosos en las relaciones sexuales (Nota: En los hombres van bien para controlar eyaculación precoz), en el embarazo para soportar mejor 'el peso', facilitan el parto, etc...

¡¡¡¡Vamos, todos a practicar!!!!
La vanguardía publicó una noticia sobre el tema este mismo mes. La podéis leer aquí. Pa' que veais que lo que nos dijo la profe no era coña :P.
