Cuando a últimos de julio hablé con la supervisora de enfermería y me dijo que iba a trabajar de noches durante el verano, también me aseguró que ninguna noche estaría sola.
No tardé mucho, al ver el panorama, en darme cuenta de que eso no iba a ser así. Y efectivamente ya han sido dos noches sola, la planta toda para mí.
Al principio vas pez, y no sólo en la dinámica sino en el tema de papeleo. Te pierdes. Por ejemplo llega un ingreso a media noche, lo que hay que hacer, claro esto cambia de un sitio a otro...y hasta que no te conoces lo que hay que hacer "por protocolo" vas perdida.
Además la última noche sola no conocía a los pacientes ya que llevaba unos días en otra planta.
Y no falla, si estás sola es noche movidita. Se perdieron vías, paciente con hematuria al que tuve que lavar una y otra vez la sonda para sacar los coágulos,...etc, etc...
Me quedan dos noches y luego tendré unos días libres, podré dormir como las personas (por la noche) y podré poner del derecho mi cuerpo. Porque os aseguro que la noche cambia, te cambia los ritmos y todo lo pone del revés. Después de un mes sin un sólo día de descanso lo necesito.












